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Diez años del Campeonato de Europa 2007: Así fue el camino de España al título

sábado, 16 de septiembre de 2017 19:00

Selección masculina

El Voleibol español celebra el décimo aniversario de la victoria de la selección masculina en el Campeonato de Europa de 2007; Diez años desde que el voley nacional alcanzase la gloria en el mayor éxito de la historia de este deporte en voley pista. Así fue el periplo de los nacionales hasta la corona europea. 
Llegaban los nacionales a la edición de 2007 del Campeonato de Europa después de haber rozado la gloria dos años antes en el torneo celebrado en Italia y Serbia, en el que España terminó en cuarto puesto. Poco antes del Europeo del 2007, los españoles habían vencido en la Liga Europea, que sería el anticipo a un año de ensueño. 
No fue un camino fácil para los hombres que entrenaba Andrea Anastasí. España debutó con victoria 3-1 sobre Eslovenia, en un partido en el que los nacionales tuvieron que superar un primer set en contra para terminar llevándose la victoria en cuatro sets (16-25, 25-20, 25-21, 25-18). 
Al día siguiente, los españoles protagonizaron un brillante encuentro y derrotaron con claridad en tres sets a Eslovaquia (25-15, 25-16, 25-20). La primera fase se cerraría con otra victoria en tres sets, esta vez sobre Francia (25-22, 25-23, 25-22). 
España disputaría la segunda fase también en San Petersburgo, y su primer rival sería Holanda. Los nacionales batieron al conjunto oranje 3-1 (25-23, 20-25, 25-22, 25-22) en un encuentro muy serio de los discípulos de Andrea Anastasi. 
Disputadísimo fue el partido que al día siguiente protagonizaron los españoles ante Alemania. La victoria también correspondió a los nacionales que superaron al conjunto germano en cuatro mangas (25-19, 15-25, 26-24, 26-24). 
El partido clave de esta segunda fase fue el tercer y último duelo, ante Serbia. Los españoles necesitaban la victoria ante el potente conjunto serbio para estar en semifinales, y la escuadra que entrenaba Andrea Anastasi logró superar a sus rivales en un partido de infarto, que se resolvió en el tie-break (26-24, 19-25, 26-24, 22-25, 15-10). 
Con cinco victorias en cinco partidos y tan sólo cuatro sets en contra España llegaba a semifinales, donde esperaba Finlandia, conjunto con el que curiosamente los españoles habían hecho la preparación antes del torneo. El partido de semis fue épico, pleno de garra de los españoles, que lograron superar a los nórdicos por 3-2 (25-23, 19-25, 22-25, 26-24, 15-10).  
En la final, que se disputaría en Moscú esperaba el equipo anfitrión. Ante 15.000 espectadores y con los árbitros en contra España protagonizó el mejor partido de su historia y derrotó al conjunto ruso por 3-2 (25-18, 20-25, 24-26, 30-28, 16-14). El ya mítico bloqueo de Julián García-Torres suponía el 16-14 que valía todo un título europeo y la gloria para una generación de oro.